Conocer las principales causas de las lesiones deportivas y las estrategias para evitarlas resulta un paso fundamental para realizar actividad física de forma segura.
Pero los accidentes y las lesiones deportivas pueden tener un impacto directo no solo en la posibilidad de seguir practicando el deporte: también pueden afectar al día a día de quien la sufre, tanto en el ámbito laboral como personal.
Una fractura de tobillo que obliga a estar semanas de baja laboral, una lesión de espalda que limita a la persona en tareas como conducir o cargar peso en casa… Son ejemplos de cómo la prevención en las lesiones implica también valorar su posible impacto más allá de lo deportivo, y cómo un seguro de accidentes puede actuar también como acción estratégica y de prevención, siempre que el accidente no se derive de alguna de las actividades o circunstancias expresamente excluidas en el condicionado de la póliza contratada.
A continuación, hacemos un repaso a las lesiones deportivas más comunes, con el foco puesto, especialmente, en los escenarios en los que el deporte se retoma tras una temporada con más inactividad. Igualmente, analizamos el papel de un seguro de accidentes para protegerse ante este tipo de imprevistos y su impacto en la vida personal y profesional.
Lesiones deportivas más comunes al retomar la actividad física
Sobrecargas
Las sobrecargas comprenden un amplio abanico de lesiones deportivas cuyo punto en común es que implican una acumulación de tensión en un músculo o grupo muscular, a menudo por una actividad excesiva, la repetición continuada de un mismo gesto o por utilizar una técnica deficiente. Respecto a sus síntomas, las sobrecargas suelen manifestarse como dolor, molestia o falta de movilidad.
Esguinces
El esguince se produce por el desgarro o estiramiento de un ligamento y resulta otra de las lesiones deportivas más comunes, especialmente en tobillos, muñecas y rodillas. Los esguinces pueden tener diferentes grados en función del nivel en el que el ligamento quede afectado, y sus principales síntomas son dolor, hinchazón, la aparición de moratones y dificultad para mover la articulación afectada.
Cómo prevenir la aparición de estas lesiones deportivas al retomar la actividad física
Aunque cada caso y persona cuentan con sus particularidades, empezar a entrenar o retomar la actividad física después de un periodo de inactividad puede conllevar un mayor riesgo de lesiones deportivas. Falta de fuerza, de tono muscular, limitaciones en la técnica o en la propiocepción y la realización de sobreesfuerzos cuando el cuerpo aún no está adaptado suponen factores de riesgo entre quienes se proponen iniciar la actividad física sin preparación, y que deben tenerse en cuenta.
En este sentido, algunos consejos clave para evitar lesiones deportivas como las citadas más arriba incluyen:
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Iniciar de forma gradual: adaptar la duración, la intensidad y la frecuencia de la actividad al estado físico inicial, para después incrementarla conforme la capacidad de la persona también evoluciona. En cualquier caso, se recomienda evitar incrementos bruscos y añadir nuevos ejercicios o actividades con precaución.
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Contar con asesoramiento o preparación: en el caso de querer realizar actividades con impacto, con cambios de ritmo o con cargas elevadas, debe intentarse depurar la técnica para conseguir una ejecución correcta de los movimientos. Para el entrenamiento en gimnasio, se recomienda contar con supervisión profesional durante las primeras sesiones, en vistas a adquirir patrones de movimiento apropiados y evitar gestos que puedan derivar en lesiones deportivas.
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Garantizar sesiones de calentamiento: no debe omitirse el calentamiento previo, que prepara al cuerpo para el esfuerzo y puede minimizar la probabilidad de sufrir lesiones deportivas.
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Reservar tiempo también para la recuperación: deben planearse días de descanso entre los entrenamientos, de modo que el cuerpo tenga tiempo de reparar los posibles efectos del esfuerzo generado durante el ejercicio.
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Utilizar material adecuado: el uso de equipamiento inadecuado puede tener un impacto directo en el tipo de movimiento o en la sobrecarga de articulaciones o grupos musculares. Por ello, conviene consultar qué tipo de equipo es el adecuado en cada actividad física para protegerse ante lesiones deportivas.
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Atención a molestias y alertas tempranas: si se detectan molestias o dolor, es importante consultar con un profesional médico que pueda validar o descartar que haya aparecido una lesión o que esté en riesgo de aparecer.
El seguro de accidentes como protección personal ante lesiones deportivas
Las coberturas de un seguro de accidentes no pueden impedir que tengamos un accidente, pero sí pueden aliviar algunas de sus consecuencias, aportando una suma de dinero al asegurado y/o a su familia para evitar las repercusiones económicas de algunos accidentes.
Más concretamente y siempre según las condiciones, exclusiones y limitaciones contenidas en la póliza, el seguro de accidentes puede entrar en acción ante diversos tipos de situaciones:
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Fallecimiento: implica el pago de un capital prefijado a la familia o a los beneficiarios.
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Incapacidad permanente: el accidentado puede recibir una indemnización, según el capital acordado en la póliza.
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Incapacidad temporal: en muchas ocasiones, los seguros de accidentes personales pueden aportar una indemnización diaria en casos de incapacidad temporal, mientras dura el tiempo de curación o rehabilitación y siempre dentro de los límites fijados por la póliza.
En este sentido, contar con un seguro de accidentes personales implica algunas ventajas clave para prevenir los efectos de las potenciales lesiones deportivas:
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Protección en un momento de vulnerabilidad.Puede aportar seguridad económica ante un imprevisto de este calibre, que podría detener la actividad económica del accidentado y, por tanto, ponerse a él mismo o a su familia en una situación difícil.
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Responde ante accidentes con diferentes niveles de afectación. No hace falta ponerse en lo peor. Cualquier lesión accidental, aunque parezca leve en un principio, puede tener repercusiones en el día a día y en el ámbito laboral de una persona. Así, dependiendo de las garantías contratadas, el seguro de accidentes puede ofrecer coberturas de incapacidad temporal o asistencia sanitaria para protegerte ante contratiempos cotidianos —como torcerse un tobillo o sufrir una fractura entrenando—, ayudando a mitigar su impacto económico mientras te recuperas.
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Es un seguro flexible que permite adaptar las coberturas y capitales a tus necesidades. Tu agente de seguros puede asesorarte para diseñar una póliza con las garantías adecuadas y explorar la posibilidad de contratar coberturas adicionales que puedan ser útiles en caso de accidente.
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Ofrece asistencia sanitaria ante un accidente. Siempre que la cobertura esté estipulada expresamente en la póliza y se realice según las condiciones contractuales. Por ejemplo, en el caso del seguro de accidentes GES, esta asistencia puede otorgarse a través de la red de centros médicos concertados de Ges Seguros.
Así, si te preocupa la posibilidad de sufrir lesiones deportivas, o si alguna vez te has preguntado qué pasaría con tu vida o con tu familia si tuvieses un accidente, quizás deberías considerar un seguro de accidentes personales.
Localiza tu Agente Ges más cercano para recibir asesoramiento personalizado y diseñar el seguro de accidentes que se adapte a tu estilo de vida y necesidades específicas.
Preguntas frecuentes sobre lesiones deportivas y cómo protegerse mediante un seguro de accidentes
Las lesiones deportivas se pueden clasificar según múltiples factores, desde su severidad (leve, moderada, grave) hasta el mecanismo o la causa de la lesión, o su localización en el cuerpo, entre otros. En un estudio, Walden et al. (2005) proporcionaron una clasificación según las siguientes tipologías: esguince, lesión articular, contusión, fractura, luxación, sobrecarga, distensión muscular y otras.
Los seguros de accidentes son muy demandados por los trabajadores por cuenta propia, ya que, si cotizan por la base mínima, la prestación que reciben por baja laboral suele ser limitada y pueden necesitar una ayuda adicional para mantener sus ingresos ante una lesión que les impida trabajar.
Pero hay muchos más perfiles de personas que pueden estar interesadas en un seguro de accidentes personales. Por ejemplo, una persona joven sin problemas de salud, pero que por su estilo de vida o afición al deporte está más expuesta a posibles accidentes, puede encontrar en este producto una red de seguridad muy útil para su día a día.
El concepto de accidente es muy importante para diferenciar el seguro de vida de un seguro de accidentes: el seguro de vida cubre muerte o incapacidad en cualquier caso, por ejemplo, en caso de enfermedad. En cambio, el seguro de accidentes personales responde solo si la muerte o invalidez deriva de un accidente, como bien indica su nombre. Únicamente cubriría enfermedades si éstas son una consecuencia directa del accidente.
En este sentido, según el Art. 100 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, se entiende por accidente la lesión corporal que deriva de una causa violenta súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado, que produzca invalidez (temporal o permanente) o muerte.
Pueden ser accidentes un atropello, una caída, un golpe de un objeto o un siniestro en un medio de transporte, por poner algunos ejemplos, siempre que el asegurado no lo provoque intencionalmente. Habitualmente, cuando se contrata un seguro de accidentes, la póliza especificará las condiciones que debe tener el accidente para que la compañía aseguradora te indemnice.

